
El espectáculo deprimente de los consuetudinarios abucheos al jefe del Gobierno de la Nación en el día de la Fiesta nacional por parte de un sector del público que no ha dudado de hacer asonada ni en durante el Acto por los Caídos en acto de servicio pasando por encima del dolor de los familiares –abucheos al los que seguramente el Rey está bastante acostumbrado en aquellos actos deportivos en que juegan equipos de comunidades en que alguno de sus políticos tienen vocación de separatistas- no ha sido criticado con dureza por cierta prensa ni por algunos columnistas que moran en la caverna más profunda a la espera de que venga el Salvador de la Patria que ellos anhelan, pero esta es la España nuestra, aquella que cantaba la malograda Cecilia. Aquella que hoy, día de la Fiesta nacional, unos pocos pero muy gritones, han abucheado al Jefe del Gobierno y no ha parado ni en el acto de homenaje a los Caídos por ella misma. A ver si de una puñetera vez entra al tercer intento el estadista Rajoy y las jaurías ciudadanas y mediáticas dejan de deslucir un acto que debería ser apolítico.
Hay más muestras pero sólo traemos tres de los más significativos, Alfonso Ussía, Losantos y Dávila, con la propina además extraída el blog del que faltaba, de Pio Moa, en forma de un carta dirigida por un coronel de infantería a Carme Chacón, de las primeras que aspiran a suceder a Zapatero, para que se vaya preparando:
“ Está usted constantemente ofendiendo a las Fuerzas Armadas, prohibiendo honores que han sido tradicionales en Toledo, que tenían a gala los cadetes escoltar el Santísimo en la procesión del Corpus, ofendiendo y ocultando a los que solamente en un bando fueron héroes como es el caso del General Moscardó, la que según se dice, quiere prohibir la Salve Marinera, la que quiere que los legionarios no hagan honores al Cristo de la Buena Muerte.
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