“Opíparo”, 530, y su horrorosa cornada a Julio Aparicio

Cuando aún José Tomás no se ha recuperado de la escalofriante cornada que sufrió hace unos días y que le destrozó un muslo hoy tenemos que asistir al penoso espectáculo de contemplar cómo a otro torero, Julio Aparicio, en el transcurso de la lidia de su toro, cayó al suelo e “ intentó levantarse haciéndose el quite con la muleta. Fue en ese momento cuando el toro se encontró con la cara de Aparicio, con tan mala fortuna que le clavó el pitón por la barbilla y se lo sacó por la cavidad bucal”, imagen que aparece en primera página de todos los diarios, de papel y digitales, pero que por pudor e higiene mental no reproducimos: no es agradable ver la cara de horror del torero de cuya boca sale el cuerno del toro. Esta imagen tan impúdica no es ahorrada por ningún medio: el morbo en estado puro. Para que luego se rasguen la vestiduras con la basura televisiva de la Esteban y demás fauna que la acompaña.
Sí reproduzco la aparatosa cogida que sufrió El Cid ocurrida cuando “muleteaba con la mano zurda a otro bonachón y resultó enganchado y zarandeado hasta el punto que pareció que el pitón había calado en el muslo derecho a la altura de la ingle. No fue así, y la taleguilla rota sólo necesitó un arreglo de costura urgente”
Menos mal que en ambos casos se trataba de toros, el uno inválido ante el caballo y el otro bonachón, como dice el crítico taurino Antonio Lorca.

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Esta historia es muy útil.Realmente me gusta. Gracias por compartir con nosotros.*
2 Diciembre 2010 | 07:03 AM