‘Los viejos camaradas’, Planeta 2010, de Santiago Carrillo


Santiago Carrillo, a sus 95 años, con tantos enemigos dentro de su país, al que recuerdan constantemente, dentro del contexto de la tan denostada Memoria Histórica –que debe ser en ambos sentidos-, su participación activa en la masacre de Paracuellos del Jarama, de la misma categoría genocida por los menos que la de la Plaza de Toros pacense, luchador desde los 20 años contra el fascismo que comenzaba a reinar en Europa en los años 30 del siglo XX, que sigue conservando vicios tan nocivos para la salud como el tabaquismo y una clarividencia inusual para su edad presenta un nuevo libro, “Los viejos camaradas”, que pretende ser un homenaje a los que le acompañaron en su lucha, centrándose en particular en las figuras históricas como Líster, Modesto, Ignacio Gallego, Tagüeña o Julián Grimau, toda una generación de luchadores, una “generación combustible” que tomó conciencia de patria.
El interés que pueda tener el libro es relativo en comparación con la disección que hace de los temas de actualidad un hombre “que ha distinguido la luz aunque estuviera muy lejos”, sus 95 y “la maleta de memoria histórica del siglo XX”.
