Nuevas y gratuitas formas de ofender lo andaluz

Aunque diga el refrán que ofende quien puede y no quien quiere siempre hay por ahí algún cenutrio, variedad cretino integral, que lo intenta o quien amparándose en los topicazos y siendo de una ideología extrema se permite hostiar al enemigo político dando en la cara o en el culo de una comunidad en la que viven más de 8 millones de personas que en algunos aspectos de su ya larga existencia como pueblo consciente de su identidad ha sufrido de todo, desde distintas invasiones desde el Norte, ya sean los antiguos bárbaros o los re-conquistadores entre cuyos capitanes se repartió literalmente el territorio –Alba, Medinasidonia, etc.-, el mismo que en la actualidad sigue escriturado a sus nombres, la lacra en declive de caciquismo o el menosprecio de muchos habitantes del resto del país que considera a sus habitantes subvencionados e indolentes, muy proclives a la molicie.
El último espécimen y que tiene categoría para estar integrado en los supuestos anteriores, un tal Pablo Molina, de cierta sonrisa bobalicona, del Instituto Juan de Mariana y de la recua de Losantos, ofensor por igual de Zapatero y de Andalucía dice de ambos:
“José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de ser masón, o precisamente por eso, respeta algunas tradiciones. No las cristianas, claro, sino otras mucho más arraigadas en de algunas zonas de España, como el trinque presupuestario, que en Andalucía rivaliza en fervor popular con la Virgen de la Macarena”
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