Alejandro Amenábar evoluciona desde el agnosticismo al ateismo


Según confesión propia el tema tratado en su última película Ágora, aún por estrenar, le ocasiona este trascendental cambio espiritual que, al igual que hizo en 2004 cuando habló abiertamente sobre su homosexualidad en las revistas Shangay y Zero, está acostumbrado a publicitar vivencias e interioridades, que siempre han pertenecido al ámbito de lo privado, con gran valentía, importándole un bledo el efecto que sus confesiones puedan provocar entre los bienpensantes , los del pensamientos único y los sepulcros blanqueados, según la acepción evangélica, tan estratégicamente distribuidos y estratificados en nuestra sociedad.
Sin pretender hacer publicidad gratuita de su nueva película, hecha con 50 millones de dólares y actores extranjeros en su totalidad, diremos que se trata de un drama histórico centrado en la figura de Hipatia de Alejandría, científica, filósofa neoplatónica y símbolo de la sabiduría pagana, asesinada presuntamente por elementos cristianos exaltados en el año 415 que el propio Amenábar enjuicia así:
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