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Francisco Correa y su esposa en la boda de la hija de Aznar

Dicho en dos palabras al modo jesuliniano: Im-presionante. Según encuestas que baraja el PP valenciano ahora mismo le sacan al PSOE valenciano unos 20 puntos por lo que dentro del partido están animando a Camps, el político que hasta hace un mes parecía acabado, a convocar elecciones anticipadas para el mes de noviembre, algo que el nuevo Estatuto posibilitaría.
Pero aquí el meollo de la cuestión es la constatación del blindaje que poseen en España las ideologías. A la gente que vota unas siglas, al parecer, le importa un bledo que sus votados lleven años inmersos en procesos judiciales o en imputaciones varias, que, o no se resuelven nunca al permanecer lustros en los congeladores de los juzgados, o son sobreseídos aunque sea provisionalmente, a la espera de más altas instancias, por causas extrajudiciales como son la amistad manifiesta de algún miembro del tribunal con un imputado o por pírricas victorias por un solo voto.
Y así, por lo que se ve, la gente valenciana, al no castigar a la clase política, que por lo menos es sospechosa de comportamientos indecorosos, se pasa por el arco del triunfo escrotal toda la labor ingente de la policía, sus investigaciones, la de los jueces instructores de los sumarios, la de los periodistas especializados en temas de corrupción de todo tipo, y mira para otro lado y cree a los que dicen que el partido al que votan es víctima de los nuevos inquisidores y de la prensa amarilla.
Tag: política
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